Dominantes secundarios: el V7 de cada acorde

En esta imagen vemos la familia de acordes de Do mayor:

C – Dm – Em – F – G – Am
I – ii – iii – IV – V – vi

La idea importante es que cada uno de estos acordes puede ser “preparado” por su propio acorde dominante.

Por ejemplo:

  • G7 → C
  • A7 → Dm
  • B7 → Em
  • C7 → F
  • D7 → G
  • E7 → Am

Estos acordes se conocen como dominantes secundarios.

El concepto es bastante sencillo: aunque estamos dentro de la tonalidad de Do mayor, por un momento tratamos a otro acorde de la tonalidad como si fuera nuestro centro tonal y colocamos delante de él su acorde V7.

Por ejemplo, si quiero darle más fuerza a la llegada a Dm, puedo tocar:

A7 → Dm

Si quiero preparar el Am:

E7 → Am

Y si quiero llegar con más tensión al G:

D7 → G

Esto genera movimiento y hace que una progresión diatónica suene mucho más rica.

En blues, jazz y música popular este recurso aparece constantemente. Lo interesante no es solamente entenderlo desde la armonía, sino empezar a escuchar cómo cada dominante crea tensión y cómo esa tensión se resuelve en el acorde siguiente.

Un buen ejercicio es tomar la familia de acordes y tocar lentamente cada pareja:

G7–C / A7–Dm / B7–Em / C7–F / D7–G / E7–Am

Primero como acordes, y después intentar improvisar pequeñas frases sobre cada resolución.

Ahí es donde la teoría empieza realmente a convertirse en música.

 

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